Se puede realizar interpretaciones y sacar presagios de esas esquivas figuras que salen a la superficie de nuestras tazas llenas de inocente y humeante café, por las mañanas, o tras la comida… Los posos de café no pueden leerse de cualquier forma. Es necesaria una preparación que muchas veces se convierte en un ritual. El azar y la influencia que genera quien degusta el café, provocan que en la taza y también el plato queden restos o señales que nos desvelen dudas y aclaren conceptos.
Este modo de adivinación es tan antiguo como el propio café: desde la propagación del café de Arabia al resto del mundo, tanto la preparación de esta bebida como el arte de leer los posos del café son algo cada vez más popular. Así que ponte cómodo ante tu ordenador, pregunta lo que te deparará el destino y bebe tu café…