La tecnología ha cambiado nuestras vidas, en todos los aspectos. Con sólo sentarte al ordenador puedes acceder a información, comprar cualquier cosa, comunicarte instantáneamente, relacionarte con personas de cualquier parte del mundo… y enamorarte…
El llamado ciberamor es un fenómeno reciente que de ser algo nuevo y extraordinario (los primeros casos salían en periódicos y televisiones) ha pasado a formar parte de la vida diaria de mucha gente, debido, en gran manera, a la expansión de Internet en gran número de hogares, así como la proliferación de cibers en los cuales conectarse es relativamente asequible.
El proceso suele ser muy parecido en la mayoría de los casos. El lugar de encuentro acostumbra ser el chat o sala de conversación. Hay salas cuya temática ya indica que lo que se busca es entablar una relación, pero aún en las más insospechadas puede surgir. Uno de los dos dará el primer paso, que suele ser pasar de la charla en el general a los privados, donde la relación es persona a persona.
No hay reglas de oro en esto, pero sí se impone el sentido común y la prudencia. Confía en tu instinto si te dice que algo va mal, pero mantente alerta a pesar de no recibir señales de peligro, al menos al principio. Ten en cuenta algo: si en las relaciones cara a cara se suele tergiversar un poco la verdad en la fase de conocimiento para intentar agradar y atraer al otro, lo más probable es que aquí suceda lo mismo y posiblemente aumentado. Hay que tener en cuenta que no todo lo que te cuentan puede ser verdad ni tan bonito, tal vez no siempre con malas intenciones, pero eso es algo que en un principio se debe descubrir.
Las recomendaciones a seguir no distan mucho de lo que deben ser a la hora de conocer a otras personas, independientemente de si es en Internet o en una discoteca. Desde los primeros encuentros hay que ser sinceros pero sin traspasar las mínimas medidas de seguridad hasta que confiemos plenamente en la otra persona:
· No se deben revelar direcciones, teléfonos o cualquier otro tipo de dato que pueda hacerle localizable.
· Intentar conseguir una cierta reciprocidad en la información que da al otro.
· Estar atento a las contradicciones o vacíos.
· Pida una fotografía reciente, o incluso proponga visitar algún chat con cámara web, ya que las mentiras más habituales se dan en el aspecto físico… y en el estado civil. Para esto último conviene estar atentos a ciertas circunstancias: ¿sólo se conecta desde el trabajo, y si está en casa desaparece de buenas a primeras?¿No quiere encontrarse contigo si no es lejos de donde vive?¿No quiere darte su teléfono, y si lo hace te pide que no lo llames o que llames a determinadas horas?
En ocasiones sólo surge una buena amistad, en otras directamente el amor ¿Cómo saber que estás ciberenamorado? Los síntomas son, básicamente, los de siempre: rubor, ansiedad, mariposas en el estómago, el pulso acelerado… y todo ello con sólo leer su nick o recibir un email suyo; desear estar hablando con el otro por horas, sin importar quitarlas al sueño o a otras actividades; pensar constantemente en el otro, contar las horas para los encuentros, abandonar al resto de los amigos…
El siguiente paso es el primer encuentro cara a cara, hacer real y físico todo aquello que durante tanto tiempo ha sido algo teórico e intangible. En parte depende mucho de hasta donde ha llegado la relación entre la pareja. No es lo mismo encontrarse un mes después de conocerse y aún con dudas, que tras meses de encuentros y con plena confianza. Siempre hay que mantener la prudencia, por cuestiones obvias de seguridad. Puede ser el hombre o la mujer de tu vida, pero tal vez no. Pero también es importante intentar estar preparado para el enfrentarse con la realidad, que no con la mentira, sino con el hecho de que muchas veces nuestras ilusiones y expectativas han ido más allá de la mismísima verdad.
Después todo cambia. Habrá quien descubra que no es lo que esperaba y acabe rompiendo, quien pase a convertirlo todo en una buena amistad o quien decida que las expectativas creadas se han visto cumplidas. En ese caso, es probable que pase a algo más, incluso llegando al matrimonio.
Pero hay que estar preparados para otra cosa: si la relación sigue adelante, no muchos podrán permitirse estar juntos desde ese mismo momento, por lo que habrá que volver a las relaciones cibernéticas. Y esto, en muchos casos, es más difícil y complicado de conseguir.
Las relaciones virtuales tienen grandes defensores y detractores. Cada día es más habitual conocer parejas o matrimonios formados gracias a este sistema, pero también muchos a los que le has resultado todo un fracaso, bien porque han sido engañados o por no ser capaces de sobrellevar una relación a distancia. Pero no se debe olvidar que para mantener una tipo de relación de esta clase no sirve cualquiera. Se requiere ser una persona paciente, a quien no le importe el contacto físico y que esté dispuesta a dedicar una gran cantidad de tiempo a la relación. Otros, en cambio, piensan que es mejor tener una ciber-pareja que nada.
La mayor parte de la gente necesita el contacto cara a cara para que la relación sea completamente satisfactoria, pero existen algunas personas que prefieren vivir su fantasía tal como la han creado, siendo en este caso el ciber-amante una forma de escapar de la realidad de una manera más interactiva que los métodos tradicionales. Sin embargo, para algunos, la fantasía es el estado natural de estas relaciones y afirman categóricos que los contactos en Internet no funcionan.