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El goce que produce la contemplación del cuerpo de la pareja se puede multiplicar infinitamente si se agregan caricias, besos y abrazos en el momento de la relación sexual.
¡Basta ya de sentirte reprimida! Es hora de dialogar con tu pareja sobre dónde y cómo te gustaría que te tocara para que ambos puedan disfrutar a plenitud y sin obstáculos del sexo.
Uno de los métodos para llegar al orgasmo es la estimulación erógena, y los expertos en sexología han comprobado que las áreas que provocan más excitación en la mujer son la boca, a través de los besos, ya sean suaves o apasionados; desde el nacimiento del cabello hasta la frente; las sienes, las cejas, los párpados y las mejillas.
Una bomba atómica son el lóbulo de la oreja, el cuello, los senos y el área alrededor del ombligo. Y para culminar, el punto máximo femenino es el clítoris, donde la sensibilidad y el placer se unen.
Para el hombre, las caricias en los genitales son estímulos que provocan una excitación inmediata. Los hombros, las palmas de la mano, la espalda, el pecho y los pezones son sus otros puntos débiles en la intimidad.
Con estos datos en cuenta, desde hoy comienza una nueva etapa en tu relación, y pídele a tu pareja que te ayude a localizar los rincones de sus cuerpos donde se esconde el placer.
Comiencen la exploración erógena con besos en las manos y los dedos en un ambiente relajado, y extiéndanlos por todo el cuerpo. Mientras más se prolongue y se esmeren en el juego previo, mejor será el resultado final.
Apresurarse y perder el tiempo quitándose la ropa inmediatamente, restará placer y beneplácito. ¡Anímense y exploren juntos!
Fotografía por kedai-lelaki


